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¿Fracaso o prodigio?

Jurgen Klaric, uno de los mercadólogos más influyentes del mundo, diferencia entre el talento fijo y el talento incremental. El primero consiste en la capacidad intelectual que tiene una persona de aprender o desarrollar cosas con una facilidad innata. Mientras que el segundo se refiere a la explotación de pequeños brotes de talento a partir de la superación de retos, esfuerzo y sacrificio. Klaric hace esta distinción en relación a las formas de ver el fracaso según el tipo de talento que uno posea. De manera que en el caso del talento fijo, el fracaso se presenta en forma de oportunidad perdida, y en el incremental, como un imput que obliga a explotar todavía más las habilidades para conseguir un objetivo. 

Partiendo de esto, en el deporte siempre ha habido casos de talento fijo e incremental. Y creo que siempre han triunfado los primeros, aunque existen excepciones. Rafa Nadal es una de ellas. Un hombre destinado a forjar su leyenda en un campo de fútbol y no en una pista de tenis. Sin embargo, su tío vio talento incremental en él con una raqueta en la mano. Bendito ojo. Y fíjense hasta dónde ha llegado el 17 veces campeón de Grand Slam y cuatro veces número uno del mundo. Eso sí, no sin haber hecho esfuerzos sobrehumanos en algunos partidos, en los entrenamientos o la voluntad de superación para salir victorioso en su lucha contra las lesiones. Por ello, creo que Nadal es un jugador mentalmente inconmensurable y tenísticamente imperfecto . No tiene un gran saque, no tiene un buen revés paralelo y quizás no tenga un cuerpo hecho para competir tanto. Pero repito, ha ganado 17 Grand Slam y otros tantos títulos coincidiendo con dos tenistas, si solo se entiende como tal, perfectos como son Roger Federer y Novak Djokovic. Seguramente los dos mejores jugadores de la historia de este deporte.

Hagan un ejercicio de reflexión sobre si todas las derrotas de Nadal contra estos dos titanes son un fracaso o un hecho prodigioso. Dicho esto, no quiero que me encasillen como ‘nadalista’ ni quiero parecer con este artículo que trato de desmerecer los títulos de Federer y Djokovic. Nada más lejos de la realidad. Federer le ganó la final del Abierto de Australia 2017 a cinco sets, en un partido de desgaste, con 36 años… Increíble. Y hoy quien niegue el baño tenístico de Djokovic al mallorquín, es un necio y un ignorante. 

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