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Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas, Nick

Podría acaparar numerosos titulares en prensa en los que alabaran sus memorables triunfos en los grandes torneos, sin embargo, eso parece ser poco para un tipo que se rige por sus propias normas y no respeta la de los demás, ni siquiera aquellas que le dan de comer. No es un caso de querer y poder, sino uno de no querer porque él está por encima de todo y de todos. Este es Nick Kyrgios, la gran promesa del tenis, el prometedor diamante australiano, el hombre llamado a acabar con la hegemonía el Big Three, pero que no responde a un cuarto de la mitad de las alabanzas que se dijeron sobre él hace ya muchos años. 

Todos coincidimos en que el australiano tiene el talento y las cualidades necesarias para hacer del tenis un patio de juegos para él, pero con eso no es suficiente. El tenis demuestra una vez más que es un deporte asentado en la meritocracia y en el que se necesita mucho más que saber pegar a la bola mejor que el oponente. Hay muchos factores que condicionan que un tenista triunfe o no, y Nick no los reúne. Por ello, quizás, si nos limitamos a lo estrictamente tenístico es más habitual hablar de  derrotas y decepcionantes actuaciones que hacerlo de victorias y gloria. 

El natural de Camberra está en boga por los continuos ataques dirigidos a Nadal, Federer y Djokovic. No sé si es casualidad que dirija sus palabras hacia tres de los mejores jugadores de la historia del tenis. El australiano habla de respeto, aquello que no pretende tener hacia ninguno de ellos tres y, por ende, a ningún jugador de gran talla mundial. Alega que ya tienen suficiente ventaja compitiendo en las mejores pistas y en las mejores condiciones. Concluye su speech diciendo que no va a respetar a nadie capaz de pasar una bola por encima de una red. Irónico viniendo de un tenista, es decir, un deportista que debe pasar una bola al otro lado de la pista por encima de una red para ganar. 

Al australiano le falta ese respeto del que tanto habla. Quizás menos hablar, más morderse la lengua y más trabajar en su tenis y su físico le ayudará a ser mejor tenista, e incluso mejor persona. De hecho, Kyrgios tiene la opción de verse reflejado en un igual y aprender. Su mentor, el hombre que ha apostado por él y ha puesto la mano en el fuego por su compatriota en más de una ocasión: Lleyton Hewitt. El denominado ‘chico rebelde’ del tenis consiguió canalizar su personalidad para triunfar. ¿Por qué no puede hacerlo Kyrgios? Porque no respeta a nadie ni tiene un ápice de humildad, dos elementos claves en toda personalidad de un tenista que quiere triunfar. Puede que no quiera triunfar, es más, él dijo que no le gusta el tenis pero sí el baloncesto. Entonces, ¿qué haces jugando al tenis?

Un jugador con cinco títulos (dos en ATP 500 y tres en ato 250), llamado a ser un grande del tenis y con una actitud que deja mucho que desear durante sus partidos no parece la persona más indicada para decir todo lo que dice. Por ello, resulta estúpido que de alguna manera, tú, Kyrgios, te compares con el Big Three (porque tu tampoco eres un dios), ya que ellos tienen muchos más títulos y son tenistas ejemplares en valores como el respeto, y claramente saldrías perdiendo. Pero sí puedes hacerlo con otros que han ganado menos como el caso de Juan Martín del Potro. Desafortunadamente, las lesiones le han privado de ser otro candidato a derrocar a las tres leyendas tenísticas que conviven en vuestro tiempo. Pero la diferencia entre vosotros dos es, de nuevo, el respeto. Resultado: Juan Martín: querido y Kyrgios: odiado. Saca tus conclusiones y recuerda: «Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas». Cambia un poco Nick porque si no lo haces, te recomendaría que colgaras la raqueta y dejaras de manchar este deporte, pero ojalá no tengas que hacerlo porque el tenis necesita de un rebeldía bien llevada. 

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