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El Real Madrid sigue eufórico

Euforia. Esa es la sensación que existe en el seno del Real Madrid tras la pasada exhibición en la Euroliga frente al Panatinaikos, que le acredita como uno de los cuatro candidatos a proclamarse campeones de Europa a partir del próximo 17 mayo en Vitoria. Y es que cuando un grande está en racha es muy complicado pararle los pies. El Cafés Candela Breogan sufrió ese estado de gracia de los blancos en sus propias carnes a pesar del buen partido realizado por los pupilos de Tito Díaz. En plena jornada de reflexión política, el Real Madrid consiguió la 22ª victoria de la temporada poniéndose a un solo partido de diferencia del líder el FC Barcelona a falta de cuatro jornadas para poner fin a la fase regular de la Liga Endesa. 

El partido no empezó de la manera más alentadora para el conjunto dirigido por Pablo Laso que se vio sorprendido por un visitante con mucha iniciativa e imponiendo un ritmo infernal de la mano de McCallum (15) y Brown (9). Solo el acierto de Jaycee Carroll con 10 puntos en el primer cuartos mantuvo al Madrid vivo en el inicio. Sin Llull, el conjunto salió a la cancha con un quinteto titular bastante reconocible, nada de rotaciones: Tavares-Rudy-Campazzo-Carroll-Randolph. Aún así, le faltó esa chispa inicial quizás fruto del cansancio acumulado por la Euroliga. No obstante, la filosofía de Pablo Laso no reconoce la derrota o la desgana en ninguna de sus formas y cambió cosas. 

Al inicio del segundo cuarto, el técnico vasco apostó por jugadores altos para dificultar los triples de McCallum y las incursiones sin oposición de Brown en el poste bajo. No significó una gran permuta en el devenir del encuentro y los fantasmas de la ida, donde el conjunto gallego venció claramente, comenzaban a pulular en el ambiente. El Cafés Candela Breogan siguió manteniendo el liderato en el marcador y mostrando una gran precisión en el tiro para deleite de la veintena de personas que se desplazaron desde Lugo a Madrid. Hasta entonces, la realidad de ambos equipos quedó manifiesta sobre el parqué: un Real Madrid sin demasiada presión al tener asegurado su pase a los playoffs y un Breogan muy enchufado porque necesitan victorias para alejarse de ese gran temor que es el descenso. Están un puesto por encima del farolillo rojo. 

Todo el Wizink Center esperaba el habitual tirón de los blancos para poner pies en polvorosa y cerrar el partido sin tener que acudir a los frenéticos últimos segundos con el marcador igualado, pero no llegó. Los intentos no cesaban pero esta vez el acierto no estaba del lado del Real Madrid. Solo les quedaba aguantar y esperar su oportunidad. Y ésta apareció en forma de triple de Felipe Reyes al filo del descanso con el que evitó partir con una desventaja más grande (36-44) en la reanudación. 

Con los dos primeros cuartos consumidos, el Cafés Candelas veía la victoria más que posible y al Madrid se le escapaba la oportunidad de continuar en un nube de triunfos y juego inapelable. Sin embargo, de nuevo, la pizarra de Laso (y seguramente alguna bronca en el vestuario) surtió efecto. El tercer cuarto los blancos despertaron de su letargo en su faceta anotadora y brindaron a su público, muy crítico con los árbitros, 10 minutos de auténtico espectáculo baloncestístico. Cogió al Breogán en el marcador, remontó el partido con un triple de Campazzo que ponía por primera vez al Madrid al frente, y Rudy Fernández, el mejor jugador del partido, destapó el frasco de las delicias desde la línea de 6,75 para romper definitivamente el partido y alcanzar la cifra de 17 puntos. 

El último cuarto cumplió el pronóstico que a priori debía tener el partido y de la mano de Ayón, acompañado de los menos habituales, culminaron una nueva victoria para el Real Madrid con un marcador final de 94-87 cerrando una semana de ensueño. El próximo rival en Liga Endesa para los de Pablo Laso será el San Pablo Burgos. 

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