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Hamilton gana en México y deja el título para Austin

No hubo alirón. Los guarismos para que Lewis Hamilton se proclamara campeón del mundo no invitaban a pensar que México fuera el lugar elegido, como sí lo fue los dos últimos años. Si Hamilton ganaba, Bottas tendría que ser quinto. Sólo se cumplió una parte de la ecuación. El británico ganó el GP de México en una nueva demostración de que el Mercedes es un coche hecho para los domingos y de que Ferrari vuelve a dejarse una victoria, con sus dos coches partiendo de primera fila, por malas decisiones estratégicas. Quien esta vez no pugno por la victoria fue el rey del GP de México: Max Verstappen. Con dos errores de novato, uno en clasificación y otro en carrera, la opciones del holandés de sumar el tercer triunfo consecutivo en el Autódromo Hermanos Rodríguez se esfumaron. Igual de negro fue el día para Carlos Sainz, que terminó fuera de los puntos y McLaren no sumó ni un punto, ya que Norris tuvo que abandonar.

Los primeros compases de la carrera fueron muy emocionantes, a la par que tensos. Primero, en la salida Vettel se fue a por Hamilton, que había salido mejor, y le mandó a la hierba. El británico perdió aceleración en plena recta y Bottas le pasó. Verstappen quiso aprovechar la situación. Se tocó con Hamilton en la curva 3, dejando la puerta libre a pilotos como Carlos Sainz. El madrileño volvió a hacer gala de su especialidad este año y se puso cuarto. No sería el último toque de Verstappen con un Mercedes, pues dos vueltas después, en su afán por recuperar posiciones a marchas forzadas, intentó un adelantamiento complicado sobre Bottas en el estadio. El finlandés rozó con su alerón delantero la rueda trasera derecha del Red Bull y la carrera del holandés se fue al traste. Irónico, ¿verdad? Recuerden que el accidente de Bottas en la clasificación desató la polémica por la que Verstappen fue sancionado. Pasó por boxes, montó el compuesto más duro y comenzó la remontada, pero con las opciones de victoria reducidas a un milagro. Su posición máxima era ser sexto y lo clavó.

Leclerc y Vettel fueron los grandes beneficiados de la melé que se formó en esas primeras curvas, pero no estuvieron exentos de sustos. Vettel tocó el neumático trasero del monoplaza de Leclerc, que pudo haber acabado igual que su homólogo holandés. No obstante, lo peor para la Scuderia estaba por llegar. Volvieron a dispararse a sus propios zapatos con una mala estrategia. Los primeros en realizar las paradas fueron Toro Rosso y McLaren, que calzaban los neumáticos superblandos, los peores debido a la alta degradación. Todos ellos pusieron el duro para llegar a final de carrera. Ahí, en los boxes, comenzaron a torcerse las cosas en McLaren. Lo que pintaba un fin de semana en la misma tónica que los anteriores, demostrando ser el cuarto equipo de la parrilla, se tornó en una vuelta a los infiernos. Sainz montó el duro y se metió en tráfico, mientras que Norris sufrió la misma suerte que el español en el GP de Italia. Le ajustaron mal la rueda en el pit-stop y tuvo que pararse al final de la calle de boxes. A diferencia de aquel suceso en Monza, los mecánicos pudieron remolcar el MCL34 para encajar la tuerca. Se reincorporó último y sin opciones de nada, lo que le llevaría a abandonar la carrera.

Las posiciones se fueron estabilizando. Hamilton pasó a Albon y se fue a por los dos Ferrari. Hizo lo propio Bottas una vuelta después. La carrera se convertía pues en el enésimo duelo Ferrari-Mercedes de la temporada. Con la relación coche-piloto más rápida del fin de semana en fuera de juego (Verstappen), los estrategas italianos y alemanes volvió a afinar sus cálculos para otro nuevo reto. Pirelli definió a principio de carrera que la estrategia más rápida era dos paradas. El monegasco, Charles Leclerc, cumplió rigurosamente con las ventanas marcadas por el suministrador de neumáticos y fue el primero de los de arriba en pasar por boxes. Montó el mismo neumático blanco con el que empezó la carrera, pero nuevo. Es decir, su estrategia era claramente a dos paradas. Mientras, los Mercedes apretaban y Vettel resistía en la primera posición. Hamilton se situó en posición de ‘undercut’ sobre el alemán y no se lo pensó. Entró y puso neumáticos para llegar al final. El tetracampeón del mundo rechazó las ordenes de su equipo de entrar a cambiar y decidió continuar en pista para alargar el stin y tener ruedas más frescas para atacar en las últimas vueltas de carrera.

No le salió muy bien al alemán, que se vio obligado a entrar ante la ofensiva de Bottas. Se ponía de manifiesto un domingo más la superioridad en carrera de los de Brackley. El finlandés completaba el turno de paradas de los cuatro primeros. Leclerc recuperaba el liderato a falta de un nuevo paso por boxes.

Por detrás la situación mantenía a Racing Point y Renault como los primeros de la clase media. Ricciardo era sexto sin parar y Checo Pérez era séptimo con la estrategia de salida más rápida. Ambos mantuvieron una lucha hasta el final, que acabó llevándose el mexicano para alegría del público local. Más relegados estaban los Toro Rosso y Carlos Sainz, que no paraba de sufrir con su coche. Perdía tiempo, posiciones y hasta el monoplaza en gran parte de las curvas del segundo y tercer sector. Los neumáticos duros no le estaban proporcionado nada de adherencia y tuvo que hacer una segunda parada, ahogando sus opciones de luchar por los puntos. El piloto español no se quedaba fuera de los puntos desde Singapur.

Vettel y Bottas pasaron a Albon tras la parada. Tocaba cuidar los neumáticos, ya que todavía había por delante más de 30 vueltas. El único que no tenía que hacerlo era Leclerc, que intentó ampliar al máximo su diferencia con Lewis Hamilton sabedor de que no tenía la estrategia correcta. Hay que decir en defensa del monegasco y de Ferrari que no se esperaba una degradación tan baja a pesar de las condiciones geográficas del Autódromo Hermanos Rodríguez. Paró y puso neumáticos duros para iniciar una remontada, que de culminarla, hubiera sido una hazaña incalificable. Tenía la ardua tarea de pasar en pista a Bottas, Vettel y Hamilton. Casi nada. Leclerc apretó los dientes desde el primer metro y fue recortando vuelta a vuelta, segundo a segundo con cabeza de carrera, que mantenía las distancias para enfriar el neumático con el fin de evitar el graining.

Cinco segundos eran los que separaban al primero del cuarto. La tensión en pista era palpable. Los doblados pusieron más a prueba los nervios de los líderes, que sabían que un error les alejaba de una victoria muy trabajada. Precisamente Leclerc, el que más tenía que ganar, lo cometió. En la curva 4, cuando estaba en zona de DRS de Bottas, hizo un plano tremendo a su neumático delantero derecho y puso fin a sus esperanzas de sumar la tercera victoria de su vida en el Gran Circo. Asegurados los puestos de podio, Bottas no pudo con Vettel en un nuevo alarde de la velocidad del Ferrari en recta, mientras que Hamilton controló a la perfección la distancia con el alemán para amarrar su 83º victoria en su carrera deportiva deportiva, la décima de la temporada y la segunda en México. Sigue sumando en su camino hacia ese objetivo de 91 triunfos, récord de la Fórmula 1 en manos de Michael Schumacher.

Lo otro que también suma el británico son puntos. Lleva 363 esta temporada, a 74 de Bottas. Esto quiere decir que si Hamilton consigue un punto más que su compañero de equipo en el próximo Gran Premio de EEUU en Austin (Texas), se proclamará campeón del mundo por sexta vez. Situándose a uno de Michael Schumacher. ¿Dónde está el techo de Lewis Hamilton?

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