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Hamilton gana y Sainz termina sexto en el Mundial

Antes de que los semáforos del Gran Premio de Abu Dhabi se apagaran, dirección de carrera informó a los pilotos que no habría DRS por problemas técnicos, aspecto que condicionó los primeros compases de la carrera. Lewis Hamilton, que salía desde la pole, fue el más beneficiado y pronto puso pies en polvorosa para conseguir su 11ª victoria de la temporada. Un broche de oro a una campaña impecable que ha dominado de principio de a fin. Detrás del británico fue donde se desataron las hostilidades.

Los Ferrari tuvieron una gran salida y, aprovechando su velocidad en recta, dieron cuenta de Verstappen. Ese fue el principio del fin para ellos. El holandés les volvió a rebasar tras la parada y tanto Leclerc como Vettel quedaron en tierra de nadie. Sólo el monegasco rescató un podio para el equipo italiano. Carlos Sainz replicó a sus homólogos. Realizó una buena salida, adelantando a Norris y Ricciardo en la primera curva. El joven británico, no obstante, no se contuvo y, a pesar de lo que había en juego para su compañero de equipo, le devolvió el adelantamiento en la recta de atrás. A partir de ahí, se montó un trenecito entre los pilotos de Renault y McLaren que no descarriló hasta las últimas vueltas.

La carrera pronto se estabilizó. Iba cayendo la noche en Abu Dhabi y sólo Bottas ponía un poco de interés en la carrera, remontando desde la 20ª posición tras la penalización por cambio de motor. Por delante, Hamilton dominaba por puño de hierro sin que Verstappen y Leclerc tuvieran opciones de alcanzarle. Sin embargo, aquel problema técnico con el DRS se resolvió en la vuelta 18 y la situación varió tímidamente.

El primer y único paso por la calle de boxes no cambió nada. De manera que la realización se centró en esa batalla entre los McLaren y los Renault. Lando Norris hizo tapón, generó mucho tráfico y la gestión de los neumáticos se convirtió en una misión ineludible a la par que inevitable. Sainz, con Albon 5º y Gasly fuera de combate, necesitaba ser 10º para terminar sexto en el mundial. Necesitaba pasar a Hulkenberg (10º) para asegurarse esa posición de privilegio. Pero resultó muy complicado. Ante la imposibilidad de meter el coche al aleman, a pesar de estar a menos de un segundo en cada vuelta, el español apostó por una estrategia al todo o nada. Pérez y Kyviat pararon tarde y salieron justo detrás del último Renault, el de Ricciardo. Era cuestión de tiempo que les pasaran. Carlos, sabedor de ello, paró a falta de 12 vueltas.

Desde el muro le dijeron que tenía que pasar a Magnussen, Raikkonen y recortar más de diez segundos a Hulkenberg para tener opciones de pasarle en las últimas dos vueltas. Dicho y hecho. Sin embargo, cuando llegó al ala trasera del alemán Sainz vio frenado su ritmo. Ricciardo se unió a este duo en la última vuelta. Cualquiera de los tres podía acabar en décima posición, pero fue Sainz quien con un adelantamiento al límite en la segunda zona de DRS acabó llevándose el gato al agua. Décima posición y sexto puesto en el mundial. Si tenemos en cuenta la situación de McLaren el pasado año, esa sexta posición es algo más que un milagro.

De compartir las últimas posiciones de la parrilla con Williams a ser el cuarto mejor equipo del campeonato. La revolución de Woking da sus resultados y ahora ya sólo miran hacia adelante. Y lo hacen con una alineación de futuro y con un piloto que, según los expertos en Fórmula 1, ha sido el tercer mejor piloto de la temporada por detrás de Hamilton y Verstappen. Palabras mayores. Carlos Sainz ya está entre la élite de la Fórmula 1 y ha obtenido un reconocimiento vital y necesario en este negocio. Mención aparte se merecen Nico Hulkenberg y Robert Kubica que recorrieron sus últimos kilómetros en la Fórmula 1, al menos de momento. 

Hamilton cruzó la línea de meta en una nueva demostración de que tiene cuerda para rato y que ante el auge de nuevos pilotos como Leclerc y Verstappen su objetivo no va a variar: igualar a Michael Schumacher con siete títulos mundiales. Pero eso ya se verá. Bandera a cuadros, por tanto, para la temporada 2019, en la que ha vuelto el espectáculo a la Fórmula 1 e invita a tener campeonatos futuros cada vez más abiertos y divertidos. Habrá que esperar 105 días para saber si esas ilusiones se cumplen.

 

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