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¿Qué deja la temporada 2019 de Fórmula 1?

A pesar del dominio de Mercedes. A pesar de la superioridad de Lewis Hamilton. A pesar de que el mundial prácticamente ya tenía dueño antes del parón estival. A pesar de la inoperancia competitiva de Ferrari… La temporada 2019 ha sido muy buena. Se ha recuperado la esencia de las carreras, el espectáculo y la impredicibilidad en cada fin de semana tras años en el ostracismo absoluto.

Más allá de resolverse el problema de la desigualdad en la lucha por el mundial o las carreras, la Fórmula 1 ha encontrado la solución a aquello criticado con dureza por expertos, pilotos, aficionados y periodistas a la administración de Bernie Ecclestone. Liberty Media, con Chase Casey a la cabeza, ha recuperado el interés por las carreras. El año pasado el crecimiento, en cuanto a afluencia de público en los circuitos respecta, creció casi un 8%, obteniendo un cifra de espectadores por carrera (solo los domingos) de más de 81.000. Esto hace que sea la cuota media más alta del deporte mundial, por encima de la pasada final de la Copa del Mundo y la NFL. A falta de que Liberty Media saque a la luz el informe de este año, todo hace indicar que las cifras del 2018 serán pulverizadas.

El impulso para continuar con la hoja de ruta desde la administración central del Gran Circo no hubiera sido posible sin los acontecimientos en pista. El contraste de la savia nueva, encarnada en pilotos como Verstappen, Leclerc y Sainz, frente al dominio de Mercedes y la experiencia de Hamilton han hecho afición. Y lo mejor es que se trata de una situación con visos de durar muchos años. Si 2021 satisface las demandas universales y cierra la brecha con los tres equipos referencia de la actual parrilla, la Fórmula 1 tendrá un futuro asegurado con la diversión, el entretenimiento y la batalla como principales estandartes.

Salvando estas cuestiones genéricas, ¿qué ha deparado la temporada 2019?

El mejor Hamilton

El británico ha firmado uno de los mejores cursos en cuanto a números y, en mi opinión, en conducción: 11 victorias, 16 podios, 4 poles y 5 vueltas rápidas. Ha completado todas las 1266 vueltas del mundial. Una imponente demostración de la fiabilidad del W09 y de las manos de Lewis en el año en que más competencia han tenido desde la llegada de la era híbrida.

Viendo los tests de febrero, parecía que la hegemonía de Mercedes tocaba a su fin. Ferrari se mostró intratable y reunió en el box a una de las mejores alineaciones de la parrilla: la prometedora estrella Leclerc y el tetracampeón del mundo Vettel. Hamilton sabía de la dificultad de mantener el ritmo de victorias, o por lo menos de tantas satisfacciones, viendo a los de Maranello. Pero llegados a Australia, la teoría sobre la superioridad de los Ferrari se convirtió en papel mojado. Y entre los errores de Leclerc y Vettel, la poca fiabilidad del SF90 y el buen coche, no el mejor, de Mercedes permitió de las primeras 12 carrera Hamilton ganara ocho, por ninguna de Ferrari.

Otro baremo para evaluar la superioridad del británico es fijarse en la máxima de un piloto cada temporada: superar al compañero de equipo. Valteri Bottas dio un paso adelante en su preparación física y mental para intentar discutir a Hamilton la jerarquía de pilotos dentro del equipo. Pero se quedó en el intento. No obstante, el finlandés ha realizado la mejor temporada de su carrera deportiva: 4 victorias y 5 poles. El arranque de temporada fue muy bueno, pero con el paso de la temporada la habilidad de Hamilton se impuso.

El renacer de Honda y la catarsis de Verstappen

Tras considerar las oportunidades de crecimiento de la era híbrida, Honda decidió apostar por su vuelta a la Fórmula 1. McLaren fue el constructor escogido, un equipo en horas bajas en busca de una revolución para volver a ser un equipo referente. No hubo revolución, Honda fue perdiendo prestigio y apoyos. De todos menos de Toro Rosso y Red Bull. Los italianos fueron los primeros en montar los motores nipones en 2018 como banco de pruebas para la decisión final de los austriacos de abandonar Renault por Honda.

Ese cambio ha traído muchas satisfacciones, especialmente para Max Verstappen. El holandés ha terminado tercero del mundo, superando a los Ferraris, con tres victorias en su haber, dos poles y tres vueltas rápidas. De hecho, consiguió la primera victoria de Honda desde el Gran Premio de Hungría de 2006, donde Jenson Button con el equipo Honda logró su primera victoria en Fórmula 1. En definitiva, un gran año para Verstappen, que ha ido abandonado por momentos su faceta de Mad Max para convertirse en un piloto de equipo, calculador, paciente; sin perder un ápice de esa determinación y voracidad en pista. Ya son cinco las temporadas en Fórmula 1 del de Hasselt, un buen bagaje para la acumulación de experiencia y madurez.

La unión Red Bull-Honda todavía tiene que mejorar. Esta vez los austriacos no han hecho el mejor chasis de la parrilla y los nipones tienen que apretar más si quieren en 2020 acercarse a Ferrari y Mercedes. Van por buen camino y tienen las manos de Max Verstappen para volver a llevar a las dos marcas de nuevo a lo más alto.

Carlos Sainz y McLaren, la revelación de la temporada

Las revelaciones de la temporada han sido McLaren y Carlos Sainz. Este binomio ha hecho las delicias de todo el mundo y ha ilusionado a los más nostálgicos de la marca británica para soñar en un futuro regreso a la cumbre del Gran Circo.

McLaren ha resurgido de sus cenizas. Partía con una alineación joven, un equipo a la deriva y un rendimiento competitivo por los suelos. Tal ha sido la crisis de McLaren que ni Fernando Alonso ni el cambio a un motorista ganador como Renault han reportado éxitos. La única buena noticia fue la llegada en 2018 de Zak Brown, un hombre con muchos años de experiencia en el motorsport avalado por su gran conocimiento en material empresarial de este negocio. El británico trajo la realidad a McLaren y modificó su planificación a corto plazo. McLaren dejaba de ser un equipo histórico en crisis a ser un equipo en ciernes.

Brown prosiguió con su idea y cambió prácticamente al completo la cúpula del departamento de competición del equipo. Sonadas fueron las contrataciones de Andrea Seidl, jefe de equipo, y James Key, director técnico. Con ellos al mando desde el muro y con Carlos Sainz y Lando Norris en el ruedo, comenzaron a llegar los primeros halos de esperanza en Woking.

Por problemas ajenos, por estar en el momento y lugar menos indicado, el inicio de temporada no fue bueno. Pero poco a poco sus dos pilotos fueron dejando a McLaren como el mejor equipo de una de las clases medias más ajustadas de la historia. Carlos Sainz se erigía carrera a carrera en el mejor de esta zona de la parrilla, superando incluso a algún Red Bull, mientras que Norris no decepcionaba y traía consigo muchos puntos para el equipo. Los números no fallan: McLaren cuarta del mundial de constructores. Han superado a Renault, uno de los presupuestos más altos de la parrilla, viniendo de compartir línea de salida con los Williams. Todo ello, en parte, gracias a Carlos Sainz.

El madrileño se ha destapado como piloto a ojos del mundo por su madurez, su implicación, por tomar el liderazgo de un equipo como McLaren, por su actitud y por su cualidad de piloto completo. Es capaz de hacer de todo y todo bien: es rápido, gestiona bien los neumáticos, lee bien las carreras, es agresivo cuando toca y es un ganador. Esta última cualidad queda demostrada en palabras de miembros de McLaren cuando definen al español como un piloto-ingeniero. Es un perfeccionista y tiene un gran conocimiento del motorsport. Por todo ello, ha acabado sexto del mundial, ha sido considerado por los expertos el tercer mejor piloto de la parrilla 2019 y ha abierto la puerta a la esperanza de McLaren.

Annus horribilis de Ferrari

Sin duda, la gran decepción del campeonato ha sido Ferrari. Un año más, y ya van 12, la marca italiana se va de vacío. Ni teniendo el coche más rápido, ni teniendo a uno de los pilotos con mayor proyección ni teniendo la fiabilidad de un tetracampeón del mundo, han logrado algo importante. La falta de definición de una jerarquía entre pilotos, los errores estratégicos y la fiabilidad del monoplaza han condenado a Ferrari a vivir uno de sus años más oscuros. En febrero eran los más rápidos y en noviembre son cuarto y quinto del mundial de pilotos y segundos, otra vez, en el de constructores. Estadísticas muy pobres para un equipo al que todos consideraban el rival a batir.

Es bien conocida la exigencia de Ferrari y tocará depurar responsabilidades y reflexionar sobre lo acontecido en 2019. Es complicado de asumir que la primera victoria de un Ferrari, concretamente el de Charles Leclerc, llegará habiendo pasado 12 carreras del campeonato, en Singapur. Sí, luego llegaron dos más de manera consecutiva, una más de Leclerc en Monza y la de Vettel en Rusia, pero el resto del año no han estado a la altura de Mercedes al principio e incluso de Red Bull en la segunda mitad de la temporada.

El consuelo de Ferrari es que a la mínima que afinen sus propios errores serán seguramente el mejor equipo de la parrilla, como lo eran este año. Además, cuentan con un valor en alza y de futuro como Leclerc y con un tetracampeón del mundo como Vettel, que ha sido muy cuestionado y que el mensaje de radio tras la carrera de Abu Dhabi deja una puerta abierta a una posible retirada de la Fórmula 1. Veremos que sucede al respecto, pero ahora mismo Ferrari tiene lo necesario para volver a reinar con puño de hierra en la Fórmula 1.

Toro Rosso sube y Renault decepciona

Dos de las escuderías que más han dado de que hablar son Toro Rosso y Renault. Los italianos han completado su mejor campaña en la Fórmula 1. Ayudados especialmente por los podios conseguidos por Kyviat en Alemania y Gasly en Brasil, Toro Rosso ha finalizado en sexta posición del campeonato de constructores, la mejor de su historia. Hacía once años, desde aquel glorioso GP de Italia de 2008, que los italianos no lograban un podio. En aquella carrera, con un joven Sebastián Vettel, consiguieron la pole y la victoria.

Integrados perfectamente con Honda, Toro Rosso (Alfa Tauri a partir de 2020) ha sido el mejor de la clase media en circuitos situados a gran altura, donde sale a relucir la potencia del motor nipón debido a las dimensiones del MGU-H. Precisamente en Interlagos, elevado a 800 metros de altura sobre el nivel del mar, fue el escenario en el que Pierre Gasly logró el segundo puesto aguantando a Hamilton en esa eterna subida hasta la línea de meta. Ni siquiera el intercambio de cromos con su hermano mayor, Red Bull, les ha desviado de su objetivo.

Bien distinta ha sido la temporada de Renault. Han acabado quintos del campeonato, por delante de Toro Rosso y por detrás de McLaren. Para muchos, junto con Ferrari, la gran decepción del mundial. Con un piloto top como Ricciardo, otro que siempre cumple como Hulkenberg y con el cuarto mejor presupuesto de la parrilla se esperaba más, mucho más. De hecho, sus mejores resultados constan de un cuarto y un quinto puesto en Monza. Desaparecidos en las clasificaciones, ha tenido que ser la clase de sus pilotos los domingos la que sacara las castañas del fuego a Renault.

La falta de fiabilidad del motor francés y el diseño de un chasis paupérrimo han dilapidado toda oportunidad de sacar a flote un proyecto que ha ido hundiéndose con el paso de la temporada. McLaren, su principal rival y ya antiguo cliente (montará motores Mercedes a partir de 2021), le ha sacado más de una carrera y media en el campeonato de constructores. Esa es solo una de las múltiples evidencias del fracaso de Renault, que han generado el despedido indiscriminado de muchas personas del área de competición de la marca del rombo. Tal es el descontento este año en Enstone que el jefe de equipo, Cyril Abiteboul, no ha confirmado la presencia del equipo en 2021. Malos tiempos corren para un formación que hace no mucho ganaba mundial de pilotos y constructores. Esperan que la llegada de Esteban Ocon, en detrimento de Nico Hulkenberg, aporte algo. El alemán deja temporalmente la Fórmula 1, ya que no tiene equipo, al igual que Robert Kubica.

Gran año de los rookies

La temporada 2019 comenzaba con muchas caras nuevas: Lando Norris, Alexander Albon, Antonio Giovinazzi y George Russell, además del veterano Robert Kubica. Con la excepción del italiano, los otros tres han firmado un primer año a la altura del puesto que ocupan. Albon comenzó en Toro Rosso y los buenos resultados convencieron a Helmut Marko para que sustituyera a Pierre Gasly en Red Bull. A punto estuvo de conseguir su primer podio en Brasil de no ser por una maniobra innecesaria de Hamilton. Termina octavo y rookie del mundial.

Lando Norris ha sido otro de los nombres propios. Desde el principio, demostró su fácil adaptación y su rapidez, ya que era capaz de clasificar e incluso terminar carreras por delante de su compañero de equipo. Ha sido uno de los artífices también del resurgir de McLaren gracias a sus magníficos 44 puntos, que le dejan 11º. Y, por último, George Russell, procedente al igual que Albon y Norris de la F2, ha completado un buen año a pesar de estar en la peor escudería del campeonato, Williams. Siempre ha quedado en carrera por delante de su compañero, Robert Kubica, salvo en Alemania donde el polaco fue 10º y sumó, por tanto, el único punto de Williams. Eso en carrera, en clasificación Russell le ha metido un parcial de 21-0, el mayor de la temporada. Queda último del mundial, pero habrá que estar atentos a este joven británico en el futuro.

Suspensos de Magnussen, Grosjean, Stroll y Giovinazzi

Haas ha vuelto ha ser el catalizador de críticas esta temporada. A pesar de tener un coche para luchar por los puntos, ni Magnussen ni Grosjean parecen no haber tenido esa idea en la cabeza. La libertad para competir que otorgan los team managers a sus pilotos parece que los de Haas lo llevan al límite, y así pasa. Los choques entre ellos, las malas decisiones de los pilotos en situaciones positivas y el mal desarrollo del coche tienen la culpa de que Magnussen haya acabado 16º, Grosjean 18º y el equipo Haas penúltimo.

Mismos tintes dramáticos tiene la temporada de Lance Stroll, este año en las filas de Racing Point tras la compra del antiguo Force India por su padre. El canadiense sigue sin dar la talla en el Gran Circo. Ha sido ampliamente superado por ‘Checo’ Pérez y sólo ha podido puntar en seis ocasiones esta temporada, lo que le ha permitido terminar 15º. Sólo cuatro veces ha sido capaz Antonio Giovinazzi de terminar una carrera en su primera temporada en la Fórmula 1. El italiano, vapuleado también por su compañero Kimi Raikkonen, llegó a Alfa Romeo procedente del centro de pilotos de Ferrari, el mismo que Leclerc, y como ganador de la Fórmula Masters China. Muchas miradas puestas en este joven, que ha defraudado. El quinto puesto obtenido tras el caos de Interlagos es su mejor resultado hasta la fecha. Insuficientes para muchos, pero quizás ser italiano y pertenecer a la escuela de pilotos de Ferrari le ha brindado otro año más a lomos del Alfa Romeo en 2020.

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